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El Cerezo de las Huertas de la Manga (3ª parte)

Entraba la estación del otoño. Las hojas van cambiando de color. Pasan de los verdes a los ocres, van cayendo poco a poco, despacito, sin prisas. El campo va tomando un color gris, como el cielo con los nubarrones.  El cerezo se va quedando desnudo con los fríos. La savia se paraliza y entra en un estado de reposo vegetativo. Un sueño muy profundo lo envuelve. Va montado en una nube volando, cruzando países y llega a Japón, donde lo están esperando. Es un invitado de honor. Cada año celebran “La Contemplación de los Cerezos en Flor”. Ellos le llaman el “Hanami”, donde las parejas declaran su amor debajo de un cerezo florecido. Los sueños, sueños son, y por arte de magia, en un momento, se encuentra en Jerte, en el valle de los cerezos. Un pueblo agricultor que vive de la recolección de la cereza. Elogian y festejan el día del cerezo para agradecer sus frutos.   El cerezo ha estado relacionado con los dioses y divinidades en la mitología romana. Se relaciona con Venus, la diosa...

El Cerezo de las Huertas de la Manga (2ª parte)

Pasaron los años y el cerezo escondido entre romeros, retamas, coscojas y lentiscos, fue criando y ganando altura y espacio, como un almendro silvestre. Era un cerezo muy especial. Preguntaba por todo, pero nadie le contestaba. Un día de primavera pasaba una abeja revoloteando de flor en flor. Aprovechando que se acercaba le preguntó: “¿Quién eres tú?”.   “¿Quién soy yo?”. Tanto insistía que la pobre abeja le respondió: “Yo soy una abeja obrera. Voy recogiendo el néctar y el polen de las flores para fabricar la miel. La comida de mi colonia en época de escasez. Sin darme cuenta, voy polinizando las flores. Un trabajo que tiene su recompensa, dando origen a nuevas semillas y frutos. Vivo en una colmena con miles de obreras como yo. Tenemos los zánganos, responsables de la seguridad. Una sola Reina, que se alimenta de polen y néctar. En la temporada de puesta llega a poner unos mil huevos por día. Cuando empiezan a nacer las larvas, las abejas nodrizas las van alimentando con ja...

DÍA DEL LIBRO

Amigos de la lectura quiere celebrar como cada año en primavera el veintitrés de abril, el  Día Internacional del Libro. El objetivo de esta celebración es conocer nuevos autores y emprender el camino de la lectura con sus nuevas obras literarias. Los libros tienen la capacidad de entretener, instruir y de ser un instrumento que nos sirve para salir de uno mismo. Cada autor nos sumerge en un mundo lleno de conocimiento, sabiduría, pasión, investigación, cultura, arte, ciencia, fantasía, terror, poesía…  Hay autores que nos hacen viajar más allá de la atmósfera, nos llevan a explorar nuevos planetas, conocer mejor las estrellas y pensar que hay otros mundos en el universo. Unos nos ayudan a conocer las estructuras de los seres vivos y sus procesos vitales… Autores especializados buscan culturas pérdidas, pueblos y costumbres de nuestros antepasados, un mundo lleno de intriga y pasión dónde los primeros pobladores expresaban con símbolos en las cuevas sus hazañas. Otros autores ...

El Cerezo de las Huertas de la Manga (1ª Parte)

Era una tarde a finales de la primavera y entrada del verano. En las huertas de La Manga acostumbran a madrugar los hortelanos para preparar la tierra. Azada en mano quitando las malas hierbas, arreglando la reguera para que corra el agua por los canteros… Después de toda una mañana de laboreo lo mejor es comer, descansar y  echar la siesta. Esta tarde se dejó caer una bandada de estorninos por Las Huertas de La Manga. En una de las huertas, el hortelano tenía sembrado hortalizas y frutales: manzanos, perales, granados… y unos diez cerezos. Este año la cosecha había cuajado y los más tempranos no podían con las cerezas.  Los estorninos, después de un día en ayunas, vieron esos frutos rojos y carnosos en ramilletes. Comenzaron a picotear, con tanta hambre y alboroto de alegría que despertaron al hortelano que estaba dando una cabezada. Salió de la morada y cuando se percató de lo que estaba pasando, con los brazos en alto, y muy enojado, exclamó “¡Fuera de aquí, iros a comer a ...

Capitulo Penúltimo: Noria de las Huertas del Duque. Símbolo de nuestro entorno.

  La última noria desde el año 1989-90 en que dejó de funcionar, permanece en su sitio, sin actividad y olvidada, como esqueleto de una época que quedó atrás, clavada en la arena, encadenada por las raíces de los árboles y todo tipo de matorral.    Durante siglos, los  hortelanos se encargaron del mantenimiento de esta noria. Procuraban tenerla siempre a punto para que sus huertas recibieran el agua, tan necesaria para sus cultivos. Uno de los trabajos más duros consistía en mantener en buen estado la “ ZUA ”. Hombres y mujeres haciendo una hilera humana se pasaban las piedras, una a una, para colocarlas en el cauce del río, usando tochos de forraje y ramas, conocidos como "Tochos de Agua", para tapar los huecos que había entre piedra y piedra. Así se retenía mejor el agua y facilitaba su desvío por un canalillo de tierra, reforzado con piedras, que conducía el agua hasta la noria. En el año 2005 se elaboró un proyecto por parte del Ayuntamiento de Badolatosa, en ...

Día Internacional de la Poesía

Para conmemorar el Día internacional de la Poesía os dejo este poema dedicado a mi compañero y amigo inseparable.    

ENTRE RECUERDOS

En las huertas de La Manga se escuchaban los gallos cantar y los ladridos de los perros. El sol subía y la comadrona bajaba, corriendo por el callejón. Mi abuela estaba de parto. Naciste en el mes de febrero, en una familia humilde y dedicada a labrar la tierra con sus manos. Los frutales: perales, manzanos, ciruelos… dormían esperando la primavera. Las hortalizas de invierno, en su mejor momento. Acelgas, espinacas, las coles con un verde oscuro, llenas de vida. Las planteras de tomates, pimientos y berenjenas esperando que pase el día de  San José, temiendo a las heladas tardías, para ser plantadas.  Mi padre, un niño que corría descalzo  por la ribera, y por San Juan saboreaba las mejores brevas bajo la sombra de la higuera. Se bañaba al lado de la nutria y junto a la noria, mirando, con la boca abierta, como subía el agua del Genil  por los cangilones y se vaciaba en la acequia, Corría con fuerza la reguera abajo buscando los canteros y se esparramaba en la tierr...